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Tecnología e IA

¿Es posible disminuir la presencia de personal de seguridad física en los puertos marítimos y dejarlo todo a la tecnología y la IA?

Capitán de Navío (retirado) Jesús Alberto Gutiérrez Reyes28 min de lectura

Ilustración de un terminal portuario vigilado con cámaras, radar y drones con inteligencia artificial

Resumen ejecutivo

La protección marítima exige gestionar el riesgo las 24 horas, todos los días. El esquema físico, tecnológico y lógico debe tratar los riesgos valorados en la Evaluación de la Protección de la Instalación Portuaria (EPIP). Antes de reducir puestos, corresponde rehacer el análisis de riesgos considerando el esquema propuesto: objetivos, funciones, cobertura, limitaciones, dependencias y riesgos propios de la tecnología y la inteligencia artificial (IA). Este artículo examina seguimiento de vehículos, vigilancia del costado de agua e inspección submarina, y drones en patios. Propone comparar el riesgo actual con el esperado y comprobado después del cambio, incluyendo obsolescencia, sabotaje, fallas de energía, ciberataques y condiciones meteorológicas. La viabilidad económica se evalúa entre alternativas que satisfagan los criterios de protección y los requisitos aplicables. La dotación resulta de esa evaluación y de la capacidad de sostener el tratamiento del riesgo.

Resumen en inglés

Maritime security requires risk management around the clock. Physical, technological and logical safeguards must address the risks assessed in the Port Facility Security Assessment. Before reducing staffing, the risk analysis should be redone for the proposed arrangement, covering its objectives, functions, coverage, limitations, dependencies and risks introduced by technology and artificial intelligence. This article examines vehicle tracking, waterside surveillance and underwater security inspection, and drones in cargo yards. It proposes comparing current risk with the risk anticipated and subsequently demonstrated under the proposed arrangement, including obsolescence, sabotage, power failure, cyberattacks and adverse weather. Economic feasibility is assessed among alternatives that meet security criteria and applicable requirements. Staffing follows that assessment and the ability to sustain risk treatment.

Claves del artículo

  • El esquema de protección trata los riesgos valorados en la EPIP; su eficacia debe sostenerse las 24 horas.
  • Toda propuesta de sustitución exige rehacer el análisis de riesgos para el nuevo esquema antes de decidir su implantación.
  • La tecnología puede reducir ciertas vulnerabilidades e introducir otras; deben evaluarse ambas.
  • Cumplir funciones o detectar eventos no basta si el riesgo residual, la respuesta o la continuidad son inaceptables.
  • El costo-beneficio permite comparar alternativas de protección viables; el ahorro no justifica un riesgo inaceptable.

Agenda

  1. El esquema de protección como tratamiento del riesgo.
  2. Relación con el Código PBIP y la legislación de cada país.
  3. Acceso de vehículos: seguimiento frente a inspección.
  4. Patrulla marítima: radar, cámaras térmicas y drones con IA.
  5. Patios de carga: drones con inteligencia artificial.
  6. Riesgos del propio sistema y gestión las 24 horas.
  7. Costo-beneficio durante el ciclo de vida.
  8. Método para reevaluar el riesgo antes de modificar el esquema.
  9. Preguntas frecuentes.
  10. Conclusión.

Introducción

La gerencia de un terminal propone retirar puestos de seguridad e invertir en cámaras con analítica, seguimiento de vehículos, radares y drones. La decisión compromete el tratamiento de riesgos como accesos no autorizados, contaminación de la carga o aproximaciones sospechosas por el agua. Por ello, debe comenzar por los riesgos valorados en la EPIP y por cómo cambiarán con el nuevo esquema.

La protección marítima exige gestión del riesgo las 24 horas, todos los días. El esquema físico, tecnológico y lógico es el conjunto de medidas destinado a tratar esos riesgos. Su eficacia depende de que los controles funcionen, se detecten sus fallas y exista una respuesta adecuada cuando la amenaza o las condiciones de operación cambien.

Un mapa puede mostrar un vehículo dentro de su ruta. Un radar puede advertir una aproximación. Un dron puede transmitir imágenes de los patios. Esas capacidades deben vincularse con escenarios de riesgo concretos: qué evitan o detectan, qué vulnerabilidades permanecen, qué respuesta permiten y qué sucede cuando dejan de estar disponibles.

La propuesta exige rehacer el análisis de riesgos considerando el cambio completo: controles retirados, controles incorporados, organización del trabajo, dependencias y riesgos propios de la tecnología y la IA. La cantidad de puestos y el ahorro esperado serán resultados de esa evaluación.

Este análisis está dirigido a gerentes de puertos, directores de seguridad, organizaciones de protección reconocidas (OPR), consultores de seguridad privada y oficiales de protección de Colombia, México, España y los demás países de habla hispana. Los tres escenarios se presentan como problemas de evaluación; no se atribuyen a un terminal identificado resultados que no estén documentados. El análisis normativo se refiere a instalaciones sujetas al régimen correspondiente; la utilidad gerencial del método no extiende automáticamente ese ámbito.

Las fuentes de proyectos permiten identificar capacidades y límites, pero no acreditan por sí mismas sustitución equivalente de puestos. Una revisión académica de 2026 también identifica diferencias entre viabilidad técnica y adopción real; su método cualitativo no permite inferir un ahorro generalizable. Se utiliza aquí solo para ese contraste, sin trasladar aplicaciones ajenas a protección. [12]

1. El esquema de protección como tratamiento del riesgo

La pregunta inicial del oficial de protección de la instalación portuaria (OPIP) debe ser: ¿qué riesgos valorados en la EPIP trata este puesto y cómo cambiará su tratamiento si se modifica o retira?

Un puesto puede verificar autorizaciones, reconocer discrepancias, atender excepciones, inspeccionar condiciones físicas, comunicar novedades, disuadir e intervenir dentro de sus competencias. Esas actividades adquieren sentido por su contribución a reducir vulnerabilidades y a prevenir o limitar las consecuencias de un suceso.

En este artículo, los controles físicos incluyen barreras, inspecciones y presencia de personal; los tecnológicos comprenden sensores y medios de observación; y los lógicos abarcan permisos digitales, reglas de acceso, integridad de datos y configuración de los sistemas. Son componentes interdependientes de un mismo esquema de protección, no categorías excluyentes ni una clasificación normativa atribuida a la Organización Marítima Internacional (OMI).

La evaluación debe relacionar cada escenario con los activos expuestos, las amenazas, las vulnerabilidades, los controles y el riesgo residual: el que permanece después del tratamiento. Debe considerar tanto la situación actual como la propuesta, sin atribuir eficacia a un equipo por su sola adquisición.

También debe medirse el control humano existente. Una inspección superficial, una ronda sin supervisión o un operador fatigado pueden ofrecer un desempeño inferior al esperado. La comparación debe reconocer errores humanos y técnicos con el mismo rigor.

Conservar una lista de funciones tampoco basta. Una solución puede detectar más eventos y, al mismo tiempo, concentrar la vigilancia en un sistema vulnerable a una falla común. El análisis debe establecer cómo cambia el riesgo del conjunto.

Pregunta crítica: ¿qué riesgo estamos tratando y qué evidencia demuestra que el tratamiento seguirá siendo eficaz en las condiciones reales del terminal?

2. La relación con el Código PBIP

El Código Internacional para la Protección de los Buques y de las Instalaciones Portuarias (Código PBIP) forma parte del marco del Convenio internacional para la seguridad de la vida humana en el mar, 1974, de la OMI. Su aplicación debe examinarse conforme al ámbito del instrumento y su implementación nacional. El Código establece la evaluación de activos, amenazas, medidas y vulnerabilidades, y la relación entre evaluación y plan. Su sección A/17.1 exige designar un OPIP. La sección A/16.6 deja al Gobierno contratante determinar qué cambios del plan requieren aprobación previa. Las orientaciones B/16.49–16.52 contemplan medios humanos y equipos de vigilancia. [1]

La sección A/15.4 establece revisar y actualizar periódicamente la EPIP, considerando cambios de amenazas y de la instalación, y hacerlo siempre ante cambios importantes. A/15.5 incluye amenazas, probabilidad, vulnerabilidades y eficacia de las medidas. [1]

Antes de modificar el esquema, debe reevaluarse el riesgo. Cualquier cambio debe gestionarse ante la autoridad marítima competente, tramitando los adendos o enmiendas exigibles a la EPIP y al Plan de Protección de la Instalación Portuaria (PPIP), según su alcance y las disposiciones del país. Las modificaciones sujetas a autorización previa deben contar con ella antes de implementarse. Conservar funciones no demuestra por sí solo que el riesgo siga siendo aceptable.

Antes de recomendar una sustitución, el OPIP debe consultar la legislación de su país y los requisitos de las autoridades competentes. Debe verificar qué cambios requieren autorización y qué inspecciones o controles deben mantenerse. Un piloto técnicamente favorable no acredita por sí mismo el cumplimiento jurídico de la modificación.

La consulta debe abarcar, según la solución propuesta, seguridad privada, habilitación del personal y de los prestadores, uso de tecnologías y videovigilancia, ciberseguridad, protección de datos personales y de información sensible, radiocomunicaciones y operación de drones. También debe determinar las reglas aplicables al registro, acceso, conservación y transferencia de imágenes y datos.

Las exigencias pueden variar entre países. Los requisitos de una jurisdicción no deben presentarse como obligaciones comunes para todos los terminales.

La comparación propuesta debe examinar el funcionamiento habitual y el refuerzo previsto para los niveles de protección 2 y 3, conforme al plan y a las instrucciones aplicables. Una dotación adecuada para un nivel puede requerir recursos adicionales en otro.

La designación del oficial no equivale a fijar una cantidad universal de guardas. Tampoco autoriza a concluir que toda sustitución puede formalizarse simplemente bajo el nombre de «medida compensatoria».

Como criterio de gestión, la recomendación debe conectar amenaza, vulnerabilidad, función, control propuesto, evidencia y riesgo residual. La gerencia debe asignar recursos y responsabilidades; el proveedor tecnológico no sustituye esa decisión.

Pregunta crítica: ¿la propuesta parte de los riesgos de la EPIP y demuestra su tratamiento, o parte de una reducción de puestos ya decidida?

3. Acceso de vehículos: seguimiento frente a inspección

Consideremos un sistema que vigila el recorrido desde el ingreso hasta la salida y activa una inspección cuando detecta un desvío. Su valor consiste en observar el cumplimiento de una ruta; su suficiencia depende de los objetivos que tenía el puesto retirado.

Posición, comunicación e integridad

El sistema de posicionamiento global (GPS) permite obtener posición. El servicio general de radio por paquetes (GPRS) es un medio celular de transmisión de datos. Puede existir posición disponible sin que llegue oportunamente al centro de control.

El recorrido autorizado no acredita por sí mismo identidad del conductor, correspondencia entre vehículo y contenedor, integridad de sellos ni ausencia de elementos prohibidos. El análisis debe establecer qué control verificará cada condición.

Debe verificarse la asociación entre dispositivo, vehículo, remolque y contenedor durante toda la operación, incluidos los cambios autorizados. Una posición correcta puede corresponder al emisor equivocado si esa vinculación falla. El piloto debe comprobar también la autenticidad e integridad de los registros según la arquitectura utilizada.

Existe otra distinción importante: un localizador de posición no detecta automáticamente apertura de puertas o manipulación del sello. Si se requieren esas alertas, deben identificarse los sensores o dispositivos adicionales que las producen y probar su funcionamiento integrado.

GPS.gov identifica factores de pérdida de precisión, como bloqueo y reflexión de señales. El Instituto Nacional de Normas y Tecnología de Estados Unidos (NIST) proporciona un perfil para gestionar riesgos de alteración e interrupción de servicios de posicionamiento. Esto exige evaluar pérdida de señal, interferencia deliberada y falsificación de datos o señales, según la arquitectura. [2, 3]

Cuándo verificar físicamente

La selección de inspecciones debe responder a los riesgos, requisitos y procedimientos de la instalación. Puede combinar criterios de riesgo y selección aleatoria cuando corresponda. El desvío de ruta no debe convertirse, sin análisis, en la única condición que activa una verificación.

La pregunta decisiva es: ¿qué amenaza relevante podría materializarse aunque el vehículo cumpla su recorrido? La respuesta determina qué controles adicionales se necesitan.

Desde la alerta hasta la actuación

Debe definirse quién recibe, valora y confirma la alerta; qué actuación está autorizada; quién la ejecuta; y qué sucede mientras se resuelve la novedad. La coordinación con la autoridad policial, aduanera o de control competente requiere disponibilidad, atribuciones y tiempos acreditados.

Las pruebas deben medir desde el evento hasta la actuación efectiva. Una notificación rápida no demuestra que la inspección o intervención llegue oportunamente.

Cómo rehacer el análisis de riesgo en este caso

Identificar qué riesgos trataba la inspección de acceso: por ejemplo, ingreso no autorizado o contaminación de la carga, cuando estén incluidos en la EPIP. Evaluar qué vulnerabilidades reduce el seguimiento y cuáles permanecen aunque el vehículo no se desvíe. Incorporar la suplantación del dispositivo, pérdida de señal o transmisión, acceso indebido al sistema y demora de la respuesta.

La evaluación debe comparar el esquema actual con el propuesto y determinar qué verificaciones de ingreso, inspecciones selectivas u otros controles deben permanecer. El tratamiento debe abarcar desde el ingreso hasta la salida, incluidos los intervalos sin información confiable.

Criterio de decisión: modificar la inspección solo resulta sustentable si el conjunto de controles satisface los requisitos aplicables y trata suficientemente los riesgos, incluso cuando falla el seguimiento.

4. Patrulla marítima: radar, cámaras térmicas y drones con IA

En el costado de agua conviene separar vigilancia de superficie, inspección de protección de la obra viva y respuesta sobre el agua. Son misiones relacionadas, con necesidades distintas.

Qué debe demostrar el radar

La expresión «corto alcance» no define por sí misma la capacidad de protección. Deben especificarse blancos relevantes, sectores, distancias y condiciones de operación.

La autoridad marítima británica advierte, en sus orientaciones de navegación, que algunas embarcaciones pequeñas pueden no ser detectadas por radar. La fuente no determina prestaciones de un equipo portuario concreto; justifica comprobarlas en campo. [4]

El estudio debe distinguir detectar un blanco, mantener su seguimiento, clasificarlo y obtener información suficiente para decidir. El alcance máximo de una ficha técnica no acredita toda esa cadena.

Integración con cámaras térmicas y drones aéreos con IA

Orientar una cámara térmica hacia una detección o enviar un dron aéreo con analítica de IA a verificar puede mejorar la observación. Deben comprobarse el campo de visión, el contraste térmico, la imagen útil, los enlaces, la disponibilidad y el tiempo de llegada bajo condiciones representativas.

La cámara térmica no permite observar a través de una barrera metálica, como la pared de un contenedor. La documentación técnica del fabricante Flir explica esa limitación física; no constituye una evaluación independiente de rendimiento en un puerto. Los sectores ocultos y las condiciones ambientales deben comprobarse en campo. [11]

La IA debe evaluarse para la tarea contratada: advertir una presencia, seguir un contacto o priorizar una alerta son resultados distintos de identificar una amenaza confirmada.

La integración tampoco garantiza una reducción automática de falsas alarmas. El resultado debe medirse, incluyendo errores de asociación entre sensores y carga del centro de control.

Pregunta crítica: ¿se está demostrando vigilancia persistente o solamente la capacidad de realizar una misión favorable?

Inspección de protección de la obra viva

El proyecto académico de inspección autónoma de cascos y áreas portuarias de la Universidad Carnegie Mellon, con ensayos a bordo de buques, incluye búsqueda de minas adheridas al casco. Describe sonar y navegación adaptada al entorno submarino, donde GPS no está disponible. [5]

Es evidencia de investigación y pruebas de una configuración concreta, no una evaluación comercial actual de cualquier equipo. Respalda investigar la capacidad; no demuestra detección universal de objetos sospechosos. El protocolo debe registrar áreas examinadas e inaccesibles, calidad de los datos, limitaciones y procedimiento ante hallazgos.

Un vehículo submarino operado remotamente y uno autónomo pueden requerir distintas formas de supervisión. Localizar un hallazgo bajo el agua exige un método apropiado; no debe suponerse que el posicionamiento satelital del equipo de superficie acredita por sí solo la ubicación precisa del objeto.

Presencia, disuasión y respuesta

Una patrulla puede aportar verificación próxima, presencia disuasoria e intervención, según sus atribuciones. Si se retira, debe identificarse qué función se pierde y cómo se conservará la capacidad necesaria.

El posible efecto disuasorio tampoco debe darse por demostrado: se evalúa como parte del escenario de amenaza, sin asignarle un beneficio cuantificado que no pueda sustentarse.

Cómo rehacer el análisis de riesgo en este caso

Partir de los escenarios de aproximación o acceso no autorizado por agua y de objetos sospechosos en la obra viva que resulten pertinentes para la EPIP. Evaluar cada misión y el efecto de retirar la patrulla sobre detección, verificación, disuasión y actuación.

Examinar sectores ocultos, blancos de difícil detección, meteorología adversa, fallas eléctricas o de enlace y suspensión de vuelos. Para la inspección submarina, valorar zonas inaccesibles, calidad de datos y procedimiento ante un hallazgo. Determinar qué controles cubren cada intervalo y quién puede actuar sobre el agua.

Criterio de decisión: la posible reducción de navegación rutinaria depende del riesgo residual del esquema completo, incluida una respuesta disponible y oportuna en las condiciones previstas.

5. Patios de carga: drones con inteligencia artificial

El puerto de Amberes documenta drones controlados desde un centro de mando para apoyar a sus socios de seguridad durante incidentes. Esa aplicación no acredita por sí misma la eliminación de patrullas físicas. [6]

Cobertura útil y continuidad

La superficie que puede recorrer un dron no equivale a observación simultánea de todos sus puntos. Deben examinarse visibilidad entre pilas de contenedores y equipos, horarios, meteorología admisible, mantenimiento y cambios de batería.

Una base de aterrizaje y recarga automática puede facilitar la operación, pero su existencia no demuestra continuidad de vigilancia. Debe medirse el tiempo sin observación útil de cada área prioritaria y qué control opera durante ese intervalo.

Viabilidad de los vuelos

Antes de contar un dron aéreo como recurso disponible, el OPIP debe verificar con la autoridad aeronáutica competente de su país la viabilidad de la misión y los requisitos aplicables al operador, al piloto y a la aeronave. Debe consultar las condiciones de vuelo, restricciones del espacio aéreo y autorizaciones que correspondan, especialmente cuando se pretenda operar fuera de la vista del piloto.

También debe examinar los requisitos de seguridad privada, uso de imágenes y protección de información que afecten a la misión. Una base automática no demuestra que una operación sin supervisión presencial esté permitida.

Un permiso obtenido para un despliegue extranjero no habilita automáticamente la misma operación en otro país. Esta condición afecta también a los drones aéreos del costado de agua.

Analítica, verificación y actuación

Detectar una persona junto a un contenedor y determinar que está realizando una actividad ilícita son tareas diferentes. Las pruebas deben incluir eventos relevantes y actividades legítimas que puedan generar alertas.

Debe registrarse tanto la falsa alerta como la omisión de un evento de prueba. Para reducir sesgos, conviene utilizar registros o situaciones representativos distintos de los empleados para ajustar el sistema, con presencia de evaluadores del terminal ajenos a esa configuración. Una actualización de la analítica exige verificar que no degrade funciones críticas. [7]

Para cada alarma crítica, se propone definir quién la valora, qué información necesita, cuándo eleva la situación al responsable correspondiente y quién interviene. La capacidad debe comprobarse con alertas simultáneas, no solo con un evento aislado.

El marco de gestión del riesgo de inteligencia artificial del NIST aporta criterios de contextualización, medición y responsabilidades. Es voluntario y no certifica una solución. [7]

Cómo rehacer el análisis de riesgo en este caso

Relacionar las misiones del dron con riesgos de acceso no autorizado, manipulación de carga u otros escenarios valorados. Comparar el tratamiento con y sin patrullaje físico, considerando zonas ocultas, cambios en las pilas, intervalos de recarga y suspensión por clima.

Incorporar los riesgos de pérdida del enlace, degradación de la analítica, indisponibilidad de la base y sobrecarga del centro de control. Definir qué medidas mantienen el tratamiento mientras el dron está fuera de servicio y cómo llega la respuesta al lugar del evento.

Pregunta crítica: ¿el riesgo permanece dentro de los criterios aceptables durante todo el turno, incluidos los períodos sin vuelo, y existe capacidad para atender las alertas?

6. Los riesgos del propio sistema y su gestión las 24 horas

La Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad (ENISA) relaciona la gestión del riesgo cibernético portuario con la protección física y las dependencias entre activos, servicios y terceros. Recomienda actualizar regularmente el análisis de riesgos y examinar los nuevos proyectos. Es una referencia técnica que debe contrastarse con las obligaciones del país de aplicación. [8]

El marco de gestión del riesgo de IA del NIST también plantea una gestión continua durante el ciclo de vida del sistema, incluidas dependencias de terceros y retiro del servicio. Es voluntario y no certifica equipos ni sustituye una EPIP. [7]

Riesgos que debe incorporar la nueva evaluación

Las siguientes situaciones son escenarios propuestos para el análisis del terminal, no incidentes atribuidos a los proyectos citados.

Condición o sucesoPosible efecto sobre la protecciónTratamiento y comprobación que deben estudiarse
Obsolescencia, fin de soporte o deterioro por el ambiente marinoPérdida de prestaciones, repuestos o actualizaciones; vulnerabilidades sin correcciónInventario del ciclo de vida, mantenimiento, pruebas de desempeño y renovación financiada antes de perder capacidad crítica
Sabotaje físico, manipulación de sensores o uso indebido de privilegiosSectores sin vigilancia, alertas alteradas o registros no confiablesProtección de equipos, control de accesos, separación de permisos, registros y mecanismos para advertir la manipulación
Falla del suministro eléctricoInterrupción de sensores, enlaces, procesamiento, centro de control o recargaRespaldo dimensionado para las funciones críticas, pruebas de autonomía y transferencia, y medidas al agotarse el respaldo
Ciberataque o actualización defectuosaIndisponibilidad, manipulación de autorizaciones, pérdida de integridad o degradación de la analíticaSegmentación, control de privilegios, gestión de cambios, copias recuperables y pruebas de recuperación
Viento, lluvia, niebla, oleaje o contraste térmico insuficienteSuspensión de misiones o disminución de la detección y verificaciónLímites operativos comprobados y controles alternativos que puedan activarse oportunamente
Pérdida de comunicaciones, Internet o servicio de un proveedorDemora de alertas, pérdida de control remoto o de funciones alojadas fuera del terminalIdentificar qué opera localmente, probar enlaces de respaldo y establecer procedimientos ante pérdida de servicio
Errores de configuración o cambios del entorno observadoOmisiones, falsas alertas y sobrecarga del centro de controlValidar reglas y versiones, volver a probar tras cambios relevantes y vigilar el desempeño en operación

El análisis debe separar amenazas deliberadas, fallas accidentales y condiciones ambientales, y explicar cómo cada una afecta un escenario de protección. También debe considerar fallas simultáneas: dos enlaces pueden depender del mismo suministro eléctrico o infraestructura y perderse a la vez.

Qué significa gestionar el riesgo 24/7

Significa mantener capacidad para conocer el estado de los controles críticos, advertir degradaciones, valorar su efecto y activar la respuesta prevista las 24 horas, incluidos los períodos sin movimientos de carga cuando persista la exposición. La atención debe incluir cambios en las amenazas, sectores sin cobertura útil, fallas de enlace, interrupciones de energía y disponibilidad de quienes intervienen.

Deben definirse responsables por turno, avisos de falla, tiempos máximos de operación degradada y condiciones para reforzar controles, limitar una actividad o restablecer presencia física. La protección alternativa debe estar disponible cuando se necesita; una promesa de conseguir recursos después de la falla no acredita continuidad.

Esta gestión continua no significa rehacer formalmente toda la EPIP cada hora. El seguimiento operativo alimenta su revisión periódica y la reevaluación ante cambios importantes, incidentes o resultados que cuestionen el análisis vigente.

Pregunta crítica: si el sistema deja de funcionar esta noche, ¿qué riesgos quedan insuficientemente tratados, quién lo sabrá y qué medidas podrá activar a tiempo?

7. Costo-beneficio durante el ciclo de vida

La evaluación económica debe partir de alternativas que cumplan los requisitos y los criterios de protección definidos. Primero se determina si el riesgo está suficientemente tratado; después se compara el costo de sostener ese tratamiento.

El estudio puede considerar el esquema actual, la mejora del control humano, una solución híbrida y una automatización más extensa. Debe incluir los recursos necesarios para mantener cada alternativa dentro de sus condiciones de aceptación. Un ahorro no justifica dejar un riesgo fuera de los criterios admisibles.

Los principios de evaluación de alternativas y tratamiento de incertidumbre recogidos en el Libro Verde del Tesoro británico sirven como referencia metodológica, sin trasladar automáticamente sus parámetros al contexto jurídico y económico de cada empresa portuaria. [9]

Costos y beneficios verificables

La inversión incluye ingeniería, equipos, infraestructura, integración, formación y pruebas. La operación incorpora supervisión, recursos de respuesta, comunicaciones, licencias y energía. La conservación comprende mantenimiento, baterías, repuestos y actualizaciones. Deben añadirse continuidad, ciberseguridad, renovación y migración de datos.

También deben reconocerse costos reales del dispositivo humano: turnos, formación, supervisión, rotación, vehículos y demás recursos atribuibles. La comparación será incompleta si se idealiza cualquiera de las alternativas.

Liberar tiempo de un trabajador reasignado puede mejorar productividad; no equivale automáticamente a ahorrar su salario. Los beneficios deben registrarse sin doble contabilización.

La gerencia debe utilizar horizonte y tasa coherentes con su evaluación empresarial y analizar cómo cambian los resultados al variar disponibilidad, soporte, reposiciones y dotación de respuesta. Solo se monetizan pérdidas evitadas cuando exista fundamento suficiente.

El plazo de recuperación de la inversión no demuestra por sí mismo conveniencia: puede omitir renovaciones, costos posteriores y diferencias de riesgo.

Pregunta crítica: ¿el proyecto sigue siendo favorable si necesita más supervisión y respuesta de las inicialmente presupuestadas?

8. Método para reevaluar el riesgo antes de modificar el esquema

Definir el propósito y cuestionar los supuestos

Conviene responder cuatro preguntas: ¿para qué se modifica el esquema?, ¿con qué medios se tratará el riesgo?, ¿cómo se organizarán los controles y procedimientos?, y ¿quién sostendrá su funcionamiento?

Estas preguntas son una adaptación práctica del examen de fines, medios, organización y agentes, inspirada en el análisis causal de Aristóteles. No son citas textuales ni un procedimiento suyo de seguridad portuaria. [10]

Preguntas adicionales ayudan a comprobar el razonamiento: ¿qué hechos respaldan la propuesta?, ¿qué estamos suponiendo?, ¿qué evidencia la refutaría?, ¿qué consecuencias tendría equivocarnos? El objetivo declarado debe expresarse en términos de protección; la reducción de costos puede acompañarlo, pero no reemplazarlo.

1. Reconstruir la situación actual a partir de la EPIP

Según el alcance del cambio, es recomendable realizar un estudio de seguridad física o una inspección de seguridad que aporte información actual sobre las condiciones reales del terminal. Sus hallazgos alimentan el análisis de riesgos; no sustituyen la EPIP.

Identificar los escenarios de riesgo valorados, activos expuestos, amenazas, vulnerabilidades, consecuencias y controles existentes. Revisar qué tratamiento aporta realmente cada puesto por turno, incluidas excepciones, inspecciones y actuaciones de respuesta.

Documentar el riesgo residual actual y la evidencia disponible. Si la EPIP o los datos de desempeño están desactualizados, corregir esa base antes de utilizarlos para justificar el cambio.

2. Describir por completo la propuesta

Precisar objetivos, funciones, ubicación, cobertura espacial y temporal, límites de operación y dependencias de cada equipo o aplicación de IA. Identificar los controles que se retiran, los que permanecen y los que se incorporan, junto con el personal de supervisión y respuesta.

El diseño debe mostrar toda la cadena: evento, detección, transmisión, verificación, decisión, actuación y recuperación. También debe indicar qué partes dependen de energía, comunicaciones, proveedores o servicios externos.

3. Rehacer el análisis para el esquema propuesto

Integrar el proceso de gestión del riesgo de la norma ISO 31000, de la Organización Internacional de Normalización, con los elementos y la metodología utilizada en la EPIP. La norma aporta directrices de gestión; el Código PBIP establece el marco sectorial aplicable. [13]

Reevaluar amenazas, vulnerabilidades, probabilidad y consecuencias. En amenazas deliberadas, considerar los agentes y la evidencia sobre su capacidad e intención; diferenciar este análisis de las fallas accidentales y condiciones ambientales. Considerar el efecto de retirar controles y los nuevos riesgos operacionales, tecnológicos y cibernéticos.

Comparar cada escenario relevante antes y después del cambio, tanto en operación normal como degradada. El examen debe incluir condiciones adversas y fallas comunes o simultáneas plausibles. No basta con trasladar al nuevo esquema la valoración anterior.

El resultado debe indicar qué riesgos disminuyen, cuáles aumentan, cuáles aparecen y qué incertidumbres persisten. Una mejora en un escenario no compensa automáticamente un riesgo inaceptable en otro.

4. Diseñar el tratamiento y definir la aceptación

Establecer controles adicionales, responsables, recursos, mantenimiento, respaldo y respuesta. Estimar el riesgo residual esperado y contrastarlo con los criterios de aceptación definidos para la instalación y los requisitos aplicables.

Identificar qué decisiones corresponden a la gerencia, al OPIP, a otros responsables o a la autoridad competente. Una aceptación interna no permite omitir una obligación legal ni una aprobación exigible.

5. Comprobar las hipótesis con pruebas representativas

Antes de retirar controles críticos, realizar una transición y un piloto que permitan contrastar el diseño con el desempeño observado. Incluir turnos, condiciones ambientales, alertas concurrentes y fallas relevantes, con criterios definidos antes de iniciar las pruebas.

Se proponen los siguientes indicadores:

  • Detección y omisión: eventos relevantes detectados y omitidos respecto del total conocido en pruebas controladas.
  • Falsas alertas: cantidad por hora o unidad de operación, y trabajo necesario para descartarlas.
  • Oportunidad: tiempos desde el evento hasta detección, confirmación y actuación, incluidas demoras extremas y sus condiciones.
  • Cobertura útil: áreas observadas con calidad válida e intervalos sin observación de cada sector prioritario.
  • Continuidad: disponibilidad por función, tiempo de recuperación y desempeño de los controles alternativos.
  • Riesgo residual: revisión de la valoración a partir de los resultados, las limitaciones y la incertidumbre que permanece.

No se fijan metas universales. Un promedio favorable no demuestra que un escenario crítico esté controlado, y un piloto sin incidentes reales tampoco prueba por sí mismo una reducción del riesgo.

6. Sustentar la decisión

Presentar a la gerencia las alternativas, los recursos necesarios, los resultados de las pruebas y el riesgo residual. Identificar quién está facultado para aceptar ese riesgo; la aprobación empresarial debe respetar las autorizaciones aplicables indicadas anteriormente.

Si un riesgo queda sin tratamiento suficiente o faltan pruebas críticas, corresponde rediseñar, ampliar las pruebas o mantener el control necesario.

7. Mantener el tratamiento y la revisión continua

Establecer seguimiento las 24 horas, responsables por turno y condiciones para reforzar o restablecer controles. Programar revisiones y activar una reevaluación ante incidentes, nuevas amenazas, cambios de cobertura, deterioro, obsolescencia, actualizaciones importantes o pérdida de servicios esenciales.

La decisión sobre la dotación debe revisarse cuando cambien los supuestos que la sustentaron.

9. Preguntas frecuentes

¿Puede reducirse el número de guardas?

Puede ser viable si la reevaluación demuestra un tratamiento suficiente del riesgo con el esquema propuesto. La magnitud depende de los riesgos de la EPIP, las pruebas, la continuidad, la respuesta y los requisitos aplicables; el costo se evalúa con esas condiciones.

¿Basta con demostrar que la tecnología cumple las mismas funciones?

Esa comprobación es necesaria para entender el cambio, pero no suficiente. Debe reevaluarse el riesgo del esquema completo, incluidas nuevas vulnerabilidades, dependencias y consecuencias de fallas.

¿Gestionar el riesgo 24/7 significa rehacer continuamente toda la EPIP?

Implica seguimiento operativo permanente y capacidad de actuar ante cambios o fallas. Ese seguimiento alimenta revisiones periódicas y reevaluaciones cuando corresponda, especialmente ante cambios importantes. No exige redactar una nueva EPIP cada hora.

¿El Código PBIP obliga a conservar todos los puestos actuales?

No debe inferirse una plantilla universal de la obligación de designar un oficial de protección. Cada propuesta requiere examinar el dispositivo, el plan y las disposiciones nacionales aplicables.

¿Cumplir una ruta equivale a superar una inspección?

No acredita todas las condiciones de una inspección. Deben identificarse sus objetivos y los controles que los verifican.

¿Autonomía significa ausencia de responsables?

La autonomía describe cómo se ejecuta una función. No elimina la asignación de responsabilidades, la gestión de excepciones ni la necesidad de los medios de actuación que exija el escenario.

10. Conclusión

La posibilidad de disminuir personal debe resultar de una reevaluación del riesgo y de un esquema capaz de sostener su tratamiento las 24 horas. El cumplimiento de ciertas funciones, la incorporación de IA o un ahorro proyectado no acreditan por sí solos una protección suficiente.

En el acceso, el seguimiento de rutas debe analizarse frente a los riesgos que trataban las inspecciones. En el costado de agua, radar, cámaras y drones deben evaluarse junto con sus límites y la capacidad de intervención. En patios, la cobertura útil y las condiciones de vuelo deben relacionarse con los escenarios valorados y con lo que sucede cuando el dron no está disponible.

La tecnología puede reducir vulnerabilidades y también crear dependencias. Por eso, antes de retirar puestos, corresponde rehacer el análisis con el esquema propuesto, definir el tratamiento adicional, comprobarlo y mantener la EPIP y el PPIP coherentes con la operación.

La evidencia revisada no sustenta dejar toda la protección a una tecnología autónoma como decisión general ni prometer un ahorro universal. La respuesta para cada terminal dependerá de su evaluación, sus requisitos y sus condiciones reales.

La pregunta que debe resolver la gerencia es: ¿podemos demostrar que el esquema propuesto trata los riesgos de la instalación dentro de los criterios aceptables, durante las 24 horas y también ante fallas, y contamos con recursos para sostenerlo?

Formación relacionada

Fortalezca su capacidad para evaluar controles y evidencias del Sistema de Gestión de Protección Marítima (SGPM) mediante el curso Auditor Interno SGPM–PBIP de Academia ASI.

Lectura complementaria

Grafo maestro de contaminación de contenedores con drogas ilícitas.

Referencias

  1. Organización Marítima Internacional: Código PBIP, edición de 2003; A/3, A/15–17 y B/16.49–16.52.
  2. GPS.gov: precisión del posicionamiento global.
  3. Instituto Nacional de Normas y Tecnología de Estados Unidos: perfil de gestión del riesgo de posicionamiento, navegación y tiempo, revisión 1 final, 31 de enero de 2023.
  4. Autoridad Marítima y de Guardacostas británica: prácticas de navegación con visibilidad restringida.
  5. Universidad Carnegie Mellon: inspección autónoma de cascos y áreas portuarias.
  6. Puerto de Amberes-Brujas: red de drones y apoyo durante incidentes.
  7. Instituto Nacional de Normas y Tecnología de Estados Unidos: núcleo del marco de gestión del riesgo de inteligencia artificial.
  8. Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad: gestión del riesgo cibernético para puertos, diciembre de 2020; secciones 1.5 y 2–3.
  9. Tesoro británico: Libro Verde de evaluación, edición de 2026.
  10. Aristóteles: Física, libro II, traducción disponible en el archivo de clásicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts.
  1. Flir: posibilidades y límites de la imagen térmica; apartado sobre metales.
  2. Lima, Castro, Mendes y Pinho: revisión académica sobre vehículos aéreos no tripulados en operaciones portuarias, 2 de junio de 2026; metodología, discusión y limitaciones.
  1. Organización Internacional de Normalización: ISO 31000:2018, Gestión del riesgo — Directrices; descripción oficial del proceso de gestión.

Nota académica: las preguntas y el método son propuestas de análisis. La aplicación requiere información del terminal y verificación de las disposiciones y autorizaciones nacionales que correspondan a cada modificación. No se atribuyen a los proyectos citados ahorros ni reducciones de personal que sus fuentes no demuestran.

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